Los diez mandamientos para sacar a España de la Crisis (V)

Buenas tardes a todo el mundo, y gracias por volver a este blog.

Hoy seguiremos con la línia de Los diez Mandamientos para sacar a España de la crisis, que recordemos eran:

1-El primero,  no amarás al mercado sobre todas las cosas.

2-El segundo, trabajarás los valores.

3-El tercero, consagrarás Europa.

4-El cuarto, honrarás la estrategia.

Hoy presentamos el quinto:

5-No matarás el futuro y remunerarás en función del esfuerzo.

Tengo guardada en la retina una imagen que nunca olvidaré: un profesor que tuve dándose cabezazos contra la pared… la imagen venía después de que él preguntara a una alumna sobre un tema que había estado explicando durante más de un mes, y ésta fuera incapaz de responderle. Supongo que los economistas que están asesorando a los políticos europeos deben tener la misma sensación, y supongo que también tendrán ganas de darse de cabezazos contra la pared. Lo digo porque seguro que esas mentes privilegiadas han llegado a algunas de las conclusiones que estamos presentando aquí desde hace algunos meses, dentro del apartado que hemos decidido llamar los diez mandamientos para sacar a España de la crisis, y me alegra ver que, aunque muy tarde, los políticos que deciden nuestras vidas empiezan a hablar tímidamente de algunas de esas medidas. Es una alegría contenida, pues como digo, es ya muy tarde, y el mercado ya se ha cobrado muchas víctimas (Grecia, Portugal, Irlanda, y también podíamos considerar en parte Italia y España)… La razón por la que no se han tomado antes medidas necesarias y aún se resisten a tomarlas es porque suponen una cesión de soberanía y poder, que sabemos que no se da muy bien entre la gente que se dedica a gobernarnos.

Hace meses que, desde este foro, hemos reflexionado sobre la necesidad de pensar, como sociedad, sobre qué valores deseamos construir nuestro futuro, para, a partir de ellos, establecer medidas a largo plazo, europeas, que vayan por delante de lo mercados y no a remolque de ellos. Hace meses, y el tiempo pasa, y este fin de semana, los miopes líderes europeos tienen otra oportunidad en un ambiente relativamente calmado gracias a las expectativas que el mercado tiene sobre los resultados de esta reunión. Otro fracaso sería gravísimo, y tal vez Europa no lo aguantaría. El problema urgente (no el único), ahora mismo, es acabar con la desconfianza que tiene el mercado sobre la capacidad de pago de las economías europeas, y en la desunión europea que ha alentado a inversores y especuladores a “salir” de Europa por la lentitud y falta de valentía de sus gobernantes en la toma de decisiones supranacionales. Faltan gobernantes valientes, sensatos, que tomen decisiones estratégicas de forma consensuada, para que vayan más allá de una legislatura, para que vayan más allá de un país, para que vayan más allá de sus propios intereses. Las medidas a tomar, desde la lógica económica y desde el sentido común son las que son, y por mucho que se encapriche quién sea, incluso la Merkel, la lógica aplastante del mercado acaba imponiendo su fuerza… Las medidas a tomar, que llevamos años repitiendo, son:

1)    Consenso político nacional y Europeo en la toma de decisiones de calado: hasta que esto no se produzca, seguiremos poniendo parches a la situación, parches que eso sí, pueden funcionar… se conoce un burro  que tocó la flauta, por casualidad.

2)    Control e investigación profunda del mercado de CDS, mercado opaco, oligopolístico y mafioso dónde los haya. Este proceso reduciría en gran medida la presión sobre la deuda pública, al rebajarse la “fama” que ahora mismo tiene este mercado como referencia de cómo de mal están los países europeos. Se ha hablado de que el BCE emita CDS, y se aprobó pedir los bonos implicados en las operaciones como garantía: se debe ahondar en estas líneas.

3)    Eurobonos, que permitan la reestructuración de la deuda Europea a unos costes más adecuados y asumibles, que permitan la creación de un verdadero “activo libre de riesgo”. Ya hay algunas ideas muy interesantes sobre cómo hacer esto obligando a los países más endeudados a seguir políticas de contención y reestructuración, sigan por ahí. Para España, los eurobonos supondrían una reducción de costes de unos 150 puntos básicos, lo que, se traduciría en unos 70.000 millones de Euros de ahorro teniendo en cuenta deuda del gobierno, familias, empresas e instituciones financieras.

4)    Comunicado del BCE de compra de bonos en mercado secundario y que se convierte en prestamista de última instancia. Esta medida, juntamente con la anterior, no debe generar inflación necesariamente, pues, uno de los problemas actuales, es precisamente que la liquidez que se está generando NO circula por la economía porque el dinero emitido no llega a la economía real.

5)    Control estricto de la evolución de la Base Monetaria y Oferta Monetaria por parte del BCE después de las medidas anteriores, cuando sí pueden existir ciertas tensiones inflacionistas.

6)    Desarrollo de una empresa de Rating Europea, que reduzca el dominio aplastante de las americanas.

7)    Política Económica común y Ministerio Europeo de Economía: armonización fiscal, desarrollo industrial, políticas de crecimiento una vez se haya arreglado el problema de la deuda.

8)    En general, pero más claramente en los países que han tenido problemas graves de financiación, entre ellos España, deben premiarse reestructuración de sistemas productivos y de gobernanza, y no seguir por el camino fácil que se ha escogido hasta el momento (de los servicios sociales y funcionarios). Deben hacerse estudios serios de impacto, premiar la productividad, desarrollar sistemas de rendición de cuentas más efectivos, reducción de burocracia.

Hoy me gustaría ahondar un poco más algunas de estas medidas, dentro del quinto mandamiento para sacar a España de la crisis, que hemos decidido llamar: no matarás el futuro. Todas las decisiones que se tomen con el objetivo de salir de la crisis letal en la que estamos deben ser tomadas desde el consenso, la visión a largo plazo, y respaldadas en valores de esfuerzo y trabajo.  Deben establecerse una batería de recompensas y castigos en base a esos valores, y establecer mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas. Deben penalizarse los abusos, los excesos en todos los campos, empezando por el financiero, y aquellos que han actuado deshonestamente deben recibir castigo para que no nos inunde el halo de la impunidad. Deben investigarse y penalizarse judicialmente los abusos en las cajas y bancos que los han llevado a la quiebra, y seguir con el saneamiento de nuestro sistema financiero, reduciendo altos cargos en cajas fusionadas, eliminando consejeros, consejos duplicados, altos cargos innecesarios, que suelen ser cobijo mayoritariamente de cargos políticos. Estas medidas podrían suponer fácilmente decenas de millones de Euros de ahorro. Pero bajemos también a pié de calle: en la educación también deben premiarse esos valores, premiar al que trabaja, penalizar al que no lo hace, y evitar que nuestros jóvenes avancen en base la inercia y no al trabajo duro; lo mismo debe valer en las empresas, y en el sector público. Puestos a reducir sueldo a funcionarios, ¿por qué a todos la misma cantidad? ¿es que todos trabajan igual? ¿Todos son igual de productivos? Las reducciones de salario de funcionarios y trabajadores públicos son una de las medidas más fáciles de tomar, pero ¿por qué no realizar estas reducciones en base a un criterio de productividad? ¿Por qué no establecer un “carnet” por puntos del trabajador público (también cargo electos) que se vayan perdiendo en función de los incumplimientos, los abusos? ¿Por qué no rebajar el sueldo en base a la pérdida de puntos? ¿Por qué no expulsar a aquellos que los hayan perdido todos?? ¿Por qué no premiar los sectores productivos que pueden ser el futuro en España y penalizar aquellos que no lo serán? ¿Por qué no premiar aquellos sectores productivos que sean interesantes en el futuro? ¿Por qué no premiar de forma más intensa aquellos parados que hacen esfuerzos por encontrar trabajo, y penalizar aquellos que agotan las prestaciones? Las ideas expuestas son de sentido común, pero la realidad nos muestra la contrario respecto a su aplicación, en un país que ha vivido y valorado la picaresca desde tiempos inmemoriales y en el que se ha inventado una palabra nueva para muchos jóvenes: ninis.

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Un pensamiento en “Los diez mandamientos para sacar a España de la Crisis (V)

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